Ganadora del I Certamen de Microrrelatos "La Hoja Negra"
He descubierto un nuevo color: es un tono marrón amarillento arrugado envejecido, como el de las páginas de un libro antiguo; es el mismo marrón amarillento arrugado envejecido de los muros de la iglesia que veo desde mi ventana; es el color de las galletas.
Me deslizo hasta la estantería más cercana y arranco un libro de pasta negra y dura, cubierta de polvo. Lo abro esperando la revelación.
Sí. Adivino el color de las galletas.
Sonrío y pego la cara contra la página 145; abro la boca y expando mis fosas nasales todo lo que puedo: aspiro el olor de la página 145 y cierro los ojos. Huele a papel viejo y a polvo. Nada que ver con el olor de las galletas.
Decepcionante.
Cojo un jarrón que contiene un ramo de flores excesivo para su tamaño: arranco las flores y vuelco un poco de agua en la página 145. El olor de las galletas se acentúa si las mojas (leche o agua, ¡qué más da!).
Mis manos tiemblan sosteniendo el libro. Lo huelo otra vez: papel viejo, polvo y humedad vegetal. Tengo la sensación de haber masticado el tallo de un clavel. Me seco la boca y la nariz…
Idea. Esperaré a que llueva y me pegaré contra el muro de la iglesia. Intentaré descubrir el olor de las galletas.
Me retuerzo en la silla, emocionada.
FIN
Joder... es muy entrañable. La verdad es que se tiene bien merecido el premio.
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