Desde hace tiempo, cada vez que me mencionan a Salvador Dalí me viene a la cabeza esta escena:
Sólo la vi una vez, en televisión, hace mucho tiempo. Dalí y su mujer, saliendo de un huevo gigante. Con muy pocas variaciones, ha permanecido en mi memoria. Lo mismo pasará con una anotación del "Diario de un genio" (Mayo, el 8):
¡Pintor, no eres un orador! ¡Por lo tanto, pinta y calla!Es lo que tiene la extravagancia. Lo raro es difícil de olvidar.
Un hombre a varios pasos por delante de su época. Un genio.
ResponderSuprimirY todos los genios están locos. La locura de Dalí, es su arte.