1 de julio de 2008

RESEÑAS: “Retratos”, de Truman Capote

“Retratos” recuerda la historia de cuando Velázquez, el pintor, se ofreció a retratar al Papa Inocencio X. Éste se mostraba desconfiado, pero viendo anteriores obras de este pintor, acabó por acceder aunque su recelo no se hubiese apagado por completo. Una vez terminada la obra, el Papa no pudo contenerse de exclamar “¡Troppo Vero!” -“¡Demasiado real!”- pues en el cuadro se veía reflejada su cara de desconfianza.
Truman Capote retrató infinidad de personajes en su vida, y no deja de sorprender que el más interesante fuese él mismo. Aún más curioso es que los artículos en que mejor lo hace, es en los que habla de otros. En su último libro publicado en vida,“Música para camaleones” había escrito: "Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio". Famoso por “A Sangre Fría”, y una de las plumas más características del Nuevo Periodismo, su libro “Retratos” recoge los perfiles que dedicó a la flor y nata de la sociedad en la que vivía.
En estos retratos, Capote no se limita a dar una descripción física y emocional de un amplio gremio de famosos y artistas del siglo pasado, sino que profundiza en su forma de ser, su modo de vida, y se coloca en situación de hablar de ellos como si fuesen amigos de toda la vida. Narra escenas de su vida cotidiana, salpicándolas con detalles desconocidos e interesantes de muchas de las personalidades que han influído en nuestra forma de percibir la cultura desde entonces hasta ahora.
Este libro no podría haber sido escrito si Capote no hubiese gozado de la fama que tenía, y que le permitía mezclarse entre estas personas de la alta sociedad como uno más de la cofradía. Sus ácidas descripciones, sin embargo, le llevarían a romper toda la confianza que este círculo había puesto en él tras la publicación de algunas partes de “Plegarias atendidas”, novela interrumpida de la que hablaba como su obra maestra, y en la que aireaba intimidades de todos estos famosos disfrazándoles ligeramente de personajes de ficción, siguiendo el estilo de Marcel Proust en “En busca del tiempo perdido”.
Su estilo es claro, pero denso y directo, con comentarios certeros y dolorosos que le valieron más de una enemistad. Es en esta mirada crítica que corrompe y difama todo lo que toca en la que encontramos la extravagancia y la vanidad de Capote.
“Retratos” está dividido en dos partes. En la primera, encontramos extensos perfiles de personas como Marlon Brando, Jane Bowles, Cecil Beaton, Elizabeth Taylor, Marylin Monroe y Tenesse Williams. La segunda parte, “Observaciones”, reúne perfiles bastante más breves de muchas más personalidades. Entre los elegidos se encuentran Richard Avedon, John Huston, Charlie Chaplin, Pablo Picasso, Coco Channel, Marcel Duchamp, André Gide, Mae West, Louis Armstrong, Humpfrey Bogart, Ezra Pound, Somerset Maugham, e Isak Dinesen. En todos ellos se reconoce al escritor en su mirada, pero también al personaje en detalles que inspirarán un “¡Troppo vero!”, como el de Inocencio X ante Velázquez.

1 comentarios:

  1. Muy buena la reseña y gran comparación con la obra de Velázquez!!

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