18 de octubre de 2008

Heces

Las bellas reinas y princesas
De antiguos cuentos y leyendas
Cagaban en apestosos cubos
De metal y de cerámica

Las heces de la doncella
Eran cargadas por el eunuco
Que inconsciente de su bajeza
Las arrojaba a la puta acera

¡Qué animal de fuertes brazos!
¡Qué tristeza quien le mira!
¡Qué feliz que se pasea
Arrastrando la inmundicia!

Sin otro perfume en su vida
El eunuco aprende a apreciarlo
Se detiene, profundo aspira,
Le parece el olor de la ambrosía

La sostiene con su mano
Y devora sonriente
Lo que antes era
Faisán o pavo

Sólo se lamenta al tocar
Su vacía entrepierna
Y recordar frustrado
Que no se puede masturbar

Pues como ama su trabajo
Ama a quien se lo da,
Y mientras ella caga
Su corazón quiere explotar

No hay placer, no hay sentido
En sus pérfidos anhelos,
Mas poco puede hacer
Por tratar de ignorarlos

Ella está siempre consigo:
En su mierda,
En su ropa,
En su sino.

Pero él siempre creerá
Que su intento fue bueno,
Pues nunca quiso placer
A causa de daño alguno

Su desnudo aquella noche
No era obra del diablo
La lujuria despiadada
Tuvo que hacerse a un lado

Aquella lengua, siempre indigna,
Entre sábanas de terciopelo
Buscaba su preciado agujero
Con el amor, no la malicia

Y aunque su cabeza ahora repose
En una fría cesta de esparto
Y su cuerpo sea arrojado
Entre cuervos y alimañas

“Habría disfrutado”, pensará,
“Algo bueno hice con mi vida
Pues quise dar lo que tenía
Sin pedir a cambio nada”

Sólo erró la puntería
En su amable ofrecimiento
Al lamer los velludos cojones
De un rey indispuesto.

5 comentarios:

  1. Sinceramente me gusta el poema, pero que sepas que acabo de votarte al "azar". Me dejé llevar por la intuición, o tal vez por su nombre. No quiero que se desperdicien votos y por eso los estoy usando.
    Ya te leeré con más calma.

    Saludos

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  2. Anónimo12:06 AM

    me encanta, inspirado en algo personal?

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  3. Gracias por el voto, aunque no me has dicho dónde ni cómo me has votado ;)

    No está inspirado en nada personal. Me inspiré un poco en la poesía escatológica de Quevedo (p.ej. véase "Quevedo: la obsesión excremental", de Juan Goytisolo).

    Lo escribí para un concurso de poesía en un foro. La idea era que muchas de las cosas que tenemos mitificadas no son en realidad tan valiosas, mientras muchas de las cosas que normalmente despreciamos pueden tener un gran valor para otras personas.

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  4. Es verdad, se me había olvidado por completo lo de los 20blogs xD

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  5. Te lo cojo para el Monzogo de esta semana!!
    Un saludo!

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