Ultimamente, se está acusando a Milan Kundera, el autor de "La insoportable levedad del ser", de colaborar con el régimen comunista.
En 1950, un hombre llamado Miroslav Dvoracek que había viajado ilegalmente a Alemania regresó a Praga para encontrarse con una amiga de la Escuela de Cine (FAMU). Milan Kundera conocía a esta chica, y por lo que se supone que es un tema de celos -muy en la línea de "El libro de los amores ridículos", en el que estaba trabajando en ese momento- denunció a Dvoracek ante la policía comunista. De esta denuncia quedaron un par de documentos que han sido descubiertos y sacados a la luz por el Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios. La denuncia puso a Dvoracek en peligro de sufrir la pena de muerte, aunque al final acabó pasando más de una década en la cárcel. Actualmente, Dvoracek reside en Suecia y tiene un derrame cerebral, por lo que no puede ayudar a esclarecer los hechos.
Milan Kundera está sorprendido por la noticia y lo ha negado todo: "Estoy sorprendido por algo que no me esperaba, de lo que no sabía nada, y que nunca sucedió". De ser verdad este hecho, podría haber aprovechado la oportunidad para confesarse honestamente, como hizo Günter Grass en su momento al reconocer su pasado nazi.
De cualquier modo, no sería muy difícil de asimilar que Kundera colaborase con el régimen de su país y cumpliese su legalidad. Pese a las críticas que virtió contra el socialismo desde el comienzo de su actividad literaria, Kundera estuvo afiliado al Partido Comunista hasta 1948, año en que fue expulsado sólo para reintegrarse unos años más tarde, en 1956. Kundera sólo abandonó definitivamente el comunismo tras la Primavera de Praga de 1968, cuando la Unión Soviética prohibió sus obras y le dejó sin trabajo.
Sea cual sea la verdad sobre este tema, confío en que nunca pase de la mera anécdota, y que los libros de Kundera mantengan su salud y reputación independiente de la de su autor.
Fuentes:
Clarín, Público, y La Vanguardia
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