Que lo disfrutéis.
31 de Agosto
Yo estaba fumando con la cabeza recostada y las piernas en otra silla. Él estaba bien sentado y pelando frutos secos con su vaso a un lado. En cierto modo, Ricki tiene una cara exótica, el tipo de cara que esperarías encontrarte de vacaciones en la playa. No debe resultarle muy difícil eso de ligar. Comprendí que aquél bar era su sitio, que él estaba hecho para ese trabajo y que sería feliz con el tiempo.
- La verdad –dije-, no sé qué será de nosotros con el tiempo. No sé qué intentamos conseguir con todo esto.
- ¿Ya vas a ponerte profundo?
- No demasiado. Sólo que últimamente he estado calentándome mucho la cabeza. No tengo muy claro ni quién soy, ni por qué llevo la vida que llevo, ni lo que espero conseguir con todo esto.
- Yo tampoco. Nadie tiene claro eso. Pero creo que deberías intentar verte a ti mismo cuando seas viejo. Si piensas en lo que quieres ser cuando tengas ochenta años te será más fácil. Piensa qué tipo de persona serías y qué cosas habrías hecho con tu vida, si fueses completamente libre de elegir.
- La verdad, con ochenta años sólo soy capaz de verme como un padre gitano.
Ricki soltó una carcajada y se echó atrás. Sacó una cajita de metal. Llevaba algo de polen. Me ofreció, pero le dije que no.
- Me veo como un gitano de ochenta años –continué-. Gordo, moreno y sudoroso, sentado en una silla de esparto, con un sombrero de paja y un cayado. Los ojos hundidos y cerrados, ya casi ciego, con cataratas y el pelo blanco de nieve. Un patriarca gitano, así es como me veo. Con nietos y bisnietos correteando por una casa oscura, y que se acercarían a mí de vez en cuando para que les contase historias, porque yo sería anciano, y lo sabría todo. Me imagino decrépito e inválido, atado a mi asiento, con pañales y parches de nicotina por todo el cuerpo, pero con la dignidad de la experiencia, como una especie de oráculo que todos vendrían a consultar. Un sabio patriarca gitano, ésa es la imagen que tengo de mi vejez, pero tampoco me ayuda mucho.
Le hice a Ricki el gesto de que me diese un poco de polen. Ya me apetecía.
- Yo tengo una imagen parecida –respondió Ricki-, sólo que yo me veo como un viejo verde. Me imagino delgado y medio calvo, con las canas apoyadas sobre los hombros pero aún en circulación, aunque sea por el poder de la viagra. Me vestiría de blanco todas las mañanas, y me pondría sombrero como los mafiosos de los años cincuenta. Las jovencitas harían cola para estar conmigo, una enorme cola de despampanantes quinceañeras vírgenes, naturales y operadas, de todos los gustos y colores, que se reunirían en torno a mi casa para suplicarme que les comiese el coño. Tendría el título mundial de campeón del cunnilingus, habría protagonizado un millar de pelis porno, y me moriría al fin en plena orgía, mientras tres mujeres intentan chupármela al mismo tiempo.
Nos quedamos callados un corto ratito, con la sonrisita de la droga aflorando en nuestra cara.
- ¿Sabes? Tu viejo me gusta bastante más que el mío.
3 comentarios:
k burro. parece tierno al ppio. cdo haces descripciones es todo muy tierno. haces una mezcla interesante. no sabria como describirlo en dos palabras. cdo lo descubra te lo dire. alguna idea?
No entiendo lo que dices, la verdad.
imaginate a un niño muuy bonico y pequeño con un cuchillo en la mano y diciendo alguna tonteria de niños que dices tu ay q cosica mas mona. pos asi escribes tu, con ternura haces descripciones pq le das importancia a cada detalle, y luego al final dejas de hacerlo y te vuelves.. pos como tu eres. que mal me explico, te habras kedao igual.
Publicar un comentario en la entrada