15 de noviembre de 2008

La influencia del subconsciente

Hace mucho tiempo me planteé cómo debería ser mi estilo a la hora de escribir. Me pregunté por las características comunes que quería que tuviesen todos mis relatos. Después de hojear unos cuantos, escogí estos tres puntos, aunque nunca tuve demasiado claro el significado que les daba:
  • Simpleza: Un buen relato debe ser simple. Todas las ideas y las acciones tienen que ser expuestas de forma clara, para que incluso un niño sea capaz de entenderlo. No hace falta desplegar un vocabulario demasiado erudito. Si hay que recurrir a alguna palabra poco común, entonces intentaré que el significado pueda intuirse mediante el contexto. A eso lo llamo "simpleza".
  • Naturalidad: Un buen relato debe ser fluido. Debe tener ritmo, ser musical. Cuando decimos que una persona habla "con naturalidad", nos referimos a algo parecido. Una sucesión de frases largas y cortas, con diálogos concisos, donde se tiene claro lo que se quiere decir y se dice sin más complicación. A eso lo llamo "naturalidad".
  • Pureza: Un buen relato ha de ser universal. Lo importante es la historia. No puede quedarse lleno de topónimos y citas de autores muertos. Si un lector coge el relato dentro de mil años, es muy difícil que conozca las ciudades actuales, y mucho menos sus calles. Lo mismo ocurre con los autores. Nunca se puede estar seguro de cuáles sobrevivirán al olvido. Llego a veces al punto de prescindir de los nombres de los protagonistas, cuando éstos son pocos. El hombre, la mujer, el padre, la amante o el hijo. Así los clasifico. Cuando en el relato no queda más que la historia, a eso lo llamo "pureza".
Puse estas tres palabras en un trozo de papel y lo pegué en la pared, en un panel de corcho, para que me sirviesen de guía a la hora de escribir. ¿De dónde saqué estas ideas tan raras? El otro día, al acostarme, me fijé en la colcha que cubre la cama. Es mullida, de color beis, y en uno de sus laterales tiene cosidas estas tres palabras: SIMPLE, NATURE, PURE. Nunca antes me había dado cuenta de que estuviesen allí, pero deduje instantáneamente que un detalle tan nimio, tan trivial y absurdo, bien habría podido influenciar inconscientemente mi forma de escribir durante años.

Huelga decir que acabo de quemar ese papel.

11 de noviembre de 2008

Meme de nombres

Bueno, como nadie me suele mandar memes y ahora Irene L. Adler me manda uno, pues nada, a contestarlo. Consiste en coger una lista de letras, cada una con un significado, y acabar construyendo tu nombre. Una tontería curiosa creada por una persona aburrida, vamos. El mío quedaría así:
F: Las personas te adoran
R: Muy loco
A: Original
N: Muy sexy
C: Es un poco loco
I: Un buen novio
S: Fácil de enamorarse
C: Es un poco loco
O: Bueno en la cama

J: Vive la vida. Para divertirse

M: Le gusta mucho beber
O: Bueno en la cama
R: Muy loco
E: Buen besador
N: Muy sexy
O: Bueno(a) en la cama

En resumen me saldría: Persona sexy y enamoradiza, buen amante y buen besador, que vive la vida y se emborracha, pero está más loco que una cabra empastillada y es original, por lo que todo el mundo le adora. Más o menos lo que le saldrá a cualquiera que lo intente, con muy pocas variaciones.
A: Original
B: Gustado por todos(as)
C: Es un poco loco(a)
D: Tiene una gran personalidad
E: Buen(a) besador (a)
F: Las personas te adoran
G: Nunca dejas que las personas te digan qué hacer
H: Muy celoso(a)
I: Un(a) buen(a) novio(a)
J: Vive la vida. Para divertirse
K: Tiene una muy buena personalidad y se ve bien
L: Amado(a) por todos
M: Le gusta mucho beber
N: Muy sexy
O: Bueno(a) en la cama
P: Popular en toda clase de personas
Q: Un(a) hipócrita
R: Muy loco(a)
S: Fácil de enamorarse
T: Es leal a quienes ama
U: Le gusta mucho ganguear
V: No juzga.
W: Tiene una mente inteligente
X: Nunca dejas que las personas te digan lo que tienes que hacer
Y: Tiene un buen trasero
Z: Siempre preparado

Como se lo tengo que pasar a tres personas, pues les paso el muerto a:
Alex
Jona
RUris

10 de noviembre de 2008

Fragmento de "Bebo para olvidar"

Hace unos días terminé el primer borrador de una novela corta. El título definitivo será "Bebo para olvidar". En forma de diario, la novela se centra en contar anécdotas divertidas o curiosas de un grupo de borrachos, mientras el protagonista intenta superar viejos traumas y encauzar su vida. O algo así.

He empezado a difundir algunas copias entre mis amigos, para ir recogiendo algunas opiniones preliminares. Si crees que deberías tener una copia y no te la he dado, mándame un mail. El objetivo es construir un borrador decente, un poco más coherente en la historia, y sin tantas faltas de ortografía. Cuando esté lo bastante presentable lo colgaré en la web para descarga gratuita, mientras que la versión final la guardaré para intentar publicarla.

Para los demás, aquí hay un pequeño fragmento que le ha gustado a mucha gente:
Tanto tienes, tanto vales. Mi madre siempre ha utilizado la misma frase para hacer que me ponga a trabajar. Si no llevas dinero a casa, no eres nadie. Si te sobra el dinero, eres un dios. Ponía también el ejemplo de mi bisabuela, porque mis tatarabuelos habían ganado mucho dinero y había varios mozos pretendiéndola. Cuando estalló la guerra, a mi tatarabuelo le quitaron todo, y todos los pretendientes de mi bisabuela se evaporaron como un cubito de hielo en un río de lava.

Yo nunca he aceptado esa enseñanza. Estoy acostumbrado a ver gilipollas con cochazos. Gente que ha heredado todo lo que tiene y que vivirá sin apuros el resto de su vida. Coprófagos prepotentes. Puede que una gran parte de esta sociedad se rija por el “tanto tienes, tanto vales” de mi madre, pero esa gran parte de la sociedad está formada por gente que no merece la pena.

El dinero no es lo importante. Lo que configura a una persona y le da valor no es lo que tiene. Eres lo que haces, o eres lo que piensas, pero no eres lo que tienes. El niñato mimado con varios millones a sus espaldas no se los ha ganado, y piensa que por tenerlos es alguien importante. Ese tipo no vale una mierda.

Luego hay otros, como Leroy, que tienen dinero pero no se creen superiores por eso. Tienen dinero, pero no se lo gastan en cochazos ni en ropa de marca, sino en procurar que a sus amigos no les falte una manta y un cartón de vino. Tienen dinero, pero no esperan que les venga todo de ahí: se lo curran y hacen cosas para ser algo. Hay ricos con cabezas muy bien puestas, y hay ricos subnormales.

Eres tu vida: las cosas que haces, las cosas que dices y las cosas que piensas. Tu forma de actuar, hablar y razonar. Que nadie te quite eso.

6 de noviembre de 2008

Muere Michael Crichton, autor

Michael Crichton murió ayer a causa del cáncer. La noticia está en todos los medios, lo cual no es raro tratándose de un escritor de best-sellers como "Parque Jurásico" y "El Mundo Perdido", novelas que consiguieron llevarle a la fama gracias a sus adaptaciones al cine -ya que, literariamente, no tienen apenas valor-. Con dichas novelas intentó acercarse temáticamente a Arthur Conan Doyle, el autor de Sherlock Holmes, con quien compartía la profesión de médico, y quien también escribió una novela sobre dinosaurios en su época, también llamada "El Mundo Perdido" y también adaptada al cine varias veces.

Las tramas eran simples, absurdas y predecibles. Los personajes eran tan planos que llegaban a ser unidimensionales. La narración sólo giraba en torno al eje visual. La mejor crítica, sin duda, la de Martin Amis de "El Mundo Perdido", presente en su libro "La guerra contra el cliché":

“Cuando abres El mundo perdido, entras en un extraño terreno de capítulos de una sola página, párrafos de una sola frase y frases de una sola palabra. Hay que aguzar la vista para ver más allá del espeso dosel de material de relleno que ha puesto el autor. Estamos en la selva, y las selvas son «calurosas» y, a veces, «muy calurosas». «Malcom se secó la frente. “Hace calor aquí”, dijo». «Levine asintió: “Sí, hace calor”». Treinta páginas más adelante sigue haciendo calor. «”¡Uf, qué calor hace”, exclamó Eddie». Y Levine vuelve a asentir: «”Sí”, dijo Levine, y se encogió de hombros». A lo lejos, más allá del follaje, ves manadas de clichés que campan a sus anchas. Oirás un «grito inhumano» o un «rugido ensordecedor» y guardarás un «asombrado silencio». Las aves de rapiña son «rapaces». Los reptiles «reptan». El dolor es «quemante».

La tarea de caracterización de los personajes ha sido delegada en dos o tres adjetivos bastante manidos. «Dodgson meneó la cabeza, irritado». «”Qué hay que hacer”, preguntó Dodgson, irritado». Así pues, Dodgson es irritable. Pero: «”¡Te digo que va bien”, exclamó Levine, irritado.» De modo que Levine es también irritable. «Malcom miró al frente, desalentado.» «”No debimos traer a los niños”, dijo Malcom, desalentado». Da la impresión de que Malcom tiene la exclusiva del desaliento; pero al poco te sientes irritado porque Rossiter también está «desalentado», y descubres, desalentado, que Malcom se muestra asimismo «irritado». Olvidémonos por ahora de «tenso» y «desconsolado». Y no hagan que me ponga «meditabundo».

Al cabo de un rato empiezas a darte cuenta de que esta prosa procede de otro medio:

«Levine cogió la funda con la pistola Lindstradt pavonada y se la ató alrededor de la cintura. Sacó el arma, comprobó dos veces el seguro y la volvió a guardar. Se puso de pie y le hizo un gesto a Diego para que lo siguiera. Diego cerró la cremallera de la mochila y se la volvió a colgar a la espalda.»

Pongan estas frases en presente de indicativo y comprenderán qué son: indicaciones para el rodaje de la película.
Pero tras estos abortos literarios comenzó a comprometerse con la ilustración y el pensamiento racional. Trató de contribuir a la divulgación científica y escribió novelas más controvertidas, como "Estado del Miedo", en la que daba su opinión sobre los activistas del cambio climático, y "ER", en la que se basa la serie "Urgencias".

Ha llegado a concebirse el "Método Crichton", que otros autores de best-sellers como Dan Brown también parecen haber seguido. Consiste en identificar un tema polémico y construir una historia en torno a él. Todos los medios de comunicación se harán eco del libro, ya sea para defenderlo o criticarlo, y tarde o temprano acabarán por llamarte desde Hollywood para pedirte los derechos de adaptación. Pero es curioso que la mayoría de los titulares que he leído sobre la noticia daban siempre el mismo dato: "autor de Parque Jurásico". Parece realmente que el pobre hombre no hubiese hecho otra cosa en su vida.

Por eso, para terminar os dejo una lista de sus obras. Las que tienen el asterisco al lado, son las que han sido adaptadas al cine.
  • La amenaza de Andrómeda
  • El hombre terminal
  • El gran robo del tren
  • Devoradores de cadáveres (* "El Guerrero Número 13")
  • Congo (*)
  • Esfera (*)
  • Parque Jurásico (*)
  • Sol Naciente (*)
  • Acoso (*)
  • El mundo perdido (*)
  • Twister (*)
  • Punto crítico
  • Rescate en el tiempo (*)
  • Presa
  • Estado de miedo
  • Next
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