Dedicado a RUris, que no soporta bien el hambre.
La pequeña Ruth estaba intrigada
Por los ruidos que salían de su panza
Rugía como un león, croaba como una rana
Pero cuando comía se callaba
Si tenía hambre se despertaba
Y el monstruo de pronto hablaba
Pero cuando comía se callaba
Esperó días tumbada en la cama
Mientras su estómago retumbaba
Pero como no comía, no se callaba
El monstruo de su boca brotaba
Ruth esperó y le miró a la cara
- ¿Por qué no comes, perraca?
- Porque quería mirarte a la cara
El monstruo se acerca, ella le besa
Una mano pasa por detrás de la cabeza
El mundo se abre, el monstruo entra
- Ve a comer y no te mueras.
¿Quién pudiera haber imaginado
que el monstruo que siempre rugía en su estómago
era en verdad el amor de su vida, esperando?
6 comentarios: