Hoy son las elecciones europeas. Muchas personas irán a votar, convencidas de que sus votos pueden cambiar el mundo. Otras no votarán: yo estoy entre ellas. Muchas se quedarán en casa por desidia; porque, después de todo, votar es un trabajo. En otros casos será por desconocimiento, porque muy pocos partidos han hecho público su programa. Los partidos políticos se nutren principalmente de aquellas personas que les siguen incondicionalmente. Los fanáticos, hinchas de su equipo y de su color, que sólo votarán a otro partido si la cosa se pone realmente fea con el suyo.
Yo no votaré porque no soy demócrata. No me parece un sistema deseable de gobierno aquél en el que la gente elige a sus gobernantes sin conocer qué es lo que se está votando ni por qué. Considero que de esta forma, la mejor opción sólo podría acabar en el cargo por azar de la suerte o por destreza en el campo publicitario. Consideraría más justa una evolución de la democracia hacia una tecnocracia reformada, despojada de misticismos y autoritarismos, donde se afrontase los problemas de Estado de forma racional.
Os dejo aquí una infografía que se difunde a través de Soitu, en la que podréis ir viendo los resultados de las actuales elecciones y compararlos con las anteriores.
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