He colgado aquí la conferencia porque hoy me gustaría hablar de emociones. La charla me viene de perlas para hablar del libro "La Inteligencia Emocional", de Daniel Goleman. Últimamente me han mencionado mucho ese libro. Lo tenéis para descargar aquí.

El resumen del libro consiste en lo siguiente: el coeficiente intelectual no es suficiente para medir otras aptitudes que son necesarias en la vida. La inteligencia emocional hace referencia a la forma de controlar las emociones, tanto propias como ajenas. Este tipo de inteligencia es importante en todos los ámbitos de la vida. Por tanto, si eres muy inteligente emocionalmente tendrás éxito en el trabajo, con las mujeres, y con casi cualquier cosa. Por muy inteligente que seas, si eres un inepto con las emociones, es que vas a fracasar en la vida.
La primera mitad del libro explica todos los conceptos relativos a la Inteligencia Emocional con un lenguaje accesible. En la segunda mitad empieza con detalles técnicos que van dirigidos a un público más especializado. He de reconocer que comencé el libro con actitud escéptica, pensando que me encontraba con algo parecido al fraude pseudocientífico de la Programación Neurolingüística.
No es que la Inteligencia Emocional no exista. Términos como "carisma" (para los que nos transmiten emociones a su antojo, simplemente con su presencia) o "empatía" (comprender las emociones propias y las del otro) existen desde hace mucho para definirla. Es ese savoir faire que Arturo Merayo defiende en el audio anterior.
El problema es que gracias a ese libro, algunos amigos y conocidos están volviendo a revalorizar estas competencias emocionales por encima de lo que justamente les corresponde. Es normal que si Daniel Goleman lleva años estudiando la Inteligencia Emocional, te lo presente en su libro como la solución a todos los problemas del mundo, pero no es el único factor a tener en cuenta.
A la hora de la verdad, no es siempre el mejor el que triunfa. Tenemos el ejemplo de los psicópatas, entendidos aquí como personas que carecen por completo de competencias emocionales. Son incapaces de comprender por qué estás triste o qué es lo que significa estar enamorado. Pueden aprender a imitar racionalmente una sonrisa, pero es bastante seguro que no la sientan.
Cuando estés en una oficina con un psicópata, él no tendrá la tentación de quedarse mirando a la rubia del vestido rojo. Por tanto, será más eficiente, hará tu trabajo mejor y más rápido. Se ganará las simpatías del jefe. Conseguirá ascensos. Le quitará el puesto al propio jefe. Sin escrúpulos, el psicópata no dudará demasiado en pisotear a cuantos haya alrededor para conseguir sus objetivos. Muchos han caido ya en la cuenta de esto, en los valores positivos y negativos de personas con este tipo de perfiles.

Si una persona con mucha inteligencia emocional intentase lo mismo, se encontraría ante más dificultades. Aunque sepa contener sus emociones, está constantemente tentado a hablar con la chica. Si se hace amigo del jefe y luego tiene la oportunidad de ocupar su puesto, es posible que lo rechace por consideración a él. Incluso, si ocupa el puesto que ocupó el psicópata, se sentirá culpable porque comprenderá cómo se siente la persona a la que ha traicionado, de la misma forma que se sentía antes tentado por saber cómo transmitir las emociones que quería transmitirle a aquella mujer.
Por estas razones, si tuviese que decidir, elegiría encontrar un equilibrio entre las emociones y el egoísmo. La mayoría de los lazos emocionales que una persona crea a lo largo de su vida conllevan una dependendencia implícita o explícita de aquello a lo que nos estamos uniendo, pero la carencia de comprensión sobre el mundo emocional cierra puertas a la hora de manejarse en la sociedad. Puede que la inteligencia emocional no sea tan buena y que su carencia tampoco.
En el caso específico del Periodismo es diferente, como pienso que también debe en trabajos en los que se requiera mayor creatividad y relación interpersonal, aunque ¿quién asegura que un periodista psicópata no sea capaz de redactar una noticia objetiva con mayor precisión que un periodista muy emotivo? El primero encontrará menos dificultades; el segundo comprenderá las emociones de los afectados por la noticia y dispondrá de información a otro nivel. Pero la importancia que se le da a cada factor es diferente en un periódico que en una fábrica de conservas.
En conclusión, dependiendo de cuáles sean los objetivos a lograr, la Inteligencia Emocional será más o menos beneficiosa. En el libro se dan algunas directrices para entrenar la comprensión y el dominio de las emociones, aunque yo no le daría ninguna validez más allá de la mera hipótesis.
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