Stieg Larsson llegó sobre la una y media de la tarde al vestíbulo de la revista Expo. Era el 9 de noviembre de 2004. Larsson se acercó al ascensor y apretó insistentemente el botón. Pero estaba roto. No funcionaba. Tuvo que subir a pie los siete pisos que le separaban hasta su oficina. Llegó exhausto. Media hora más tarde sufrió un ataque al corazón. En la ambulancia, camino del hospital su corazón dejó de latir. Tenía 50 años.
14 de junio de 2009
Stieg Larsson, un retrato
Hoy El País recoge un buen artículo sobre Stieg Larsson. Se le muestra como un escritor disciplinado pero obsesivo, con buen humor, que se pasaba las noches en vela escribiendo y que fumaba como un condenado. Un periodista que había hecho frente a la extrema derecha, y que había empezado a escribir una enorme saga policíaca porque se aburría, partiendo de la base de un relato corto en el que un viejo recibía flores. La saga "Millenium", con unos títulos que por lo menos llaman la atención "Los hombres que no amaban a las mujeres", "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" y "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Este último lo sacan dentro de cuatro días, lo que provoca una buena avalancha de noticias publicitarias que intentan crear expectativa y aumentar ventas. Digo yo que habrá cosas más importantes que tratar en un periódico. Pero contiene información interesante. Empieza así:
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