23 de agosto de 2009

El hotel


Aquí, en la playa, hay un hotel abandonado. Ni siquiera lo terminaron de construir. Se ve que el propietario se quedó sin dinero a mitad de la obra, por lo que esas veinte plantas han acabado desnudas y llenas de escombros. Está en primera línea de playa, con los alrededores llenos de matojos y el interior repleto de piedras y clavos oxidados. Las escaleras que suben hasta el último piso están hechas con un ladrillo por escalón, sin barandas, resbaladizas y con la preocupante ausencia de la pared que daría a la calle. El vértigo aumenta más allá del décimo piso, cuando se hace patente que un traspiés implicaría una muerte segura.

No recuerdo cuándo empezamos a acercarnos a aquel hotel. Empezamos quedando para emborracharnos en la playa que tiene enfrente, una playa que las olas se han ido tragando con los años. La arena está sucia y el mar demasiado caliente, aunque la falta de luz -el hotel no tiene- lo hacía preferente a la hora de emborracharse cuando eres menor de edad.

Subimos por primera vez cuando cumplí quince años. Me bebí una botella de ginebra de un trago para coger valor. Sólo cuatro nos aventuramos en el peligroso terreno del allanamiento de propiedad: Ramón, Juan, Luis y yo. Mereció la pena. Las vistas desde lo alto son maravillosas. El mar en completa oscuridad, el claro de luna, y toda la ciudad costera a nuestra espalda, como un millón de luciérnagas de colores escondidas entre las rocas. Nos prometimos en silencio que volveríamos a menudo.

Los de abajo empezaron a gritarnos. Decían que la policía estaba a punto de llegar. Bajamos todos corriendo, medio borrachos, y varias veces estuvimos a punto de caernos por el hueco del ascensor. Me adelanté a los demás y llegué al segundo piso. Fuera seguían metiéndonos prisa. "¡Corred! ¡Corred!", lo que en mi estado de ebriedad no me permitía ser totalmente consciente de la situación. Decidí no perder tiempo con las escaleras y me lancé corriendo por uno de los pasillos hacia la ventana. Sobreactué un poquito. Curiosamente, aquella era la única ventana del edificio que tenía cristales. Caí al suelo y rodé. Por suerte, no me rompí nada, y la cuenta se saldó con un par de moratones y arañazos que no dolieron mucho hasta el día siguiente.

¿La policía? Resultó ser una broma de mal gusto.

Aquella fue sólo una de muchas anécdotas. Ramón tuvo un encontronazo con la guarda de seguridad, del que se salvó intentando ligar con ella. Juan acabó otro día tan borracho que se le olvidó cómo hablar español y sólo pronunciaba palabras en lo que parecía ser alemán; cosa que dudo, porque nunca ha tenido ni zorra idea de alemán. Tuvimos que remolcarle escaleras abajo porque luego también se le olvidó andar. Luis tuvo un descuido y acabó con el pie atravesado por un clavo oxidado y una visita al ambulatoria para que le pinchasen la antitetánica.

Ya ha pasado mucho tiempo de aquellas cosas. Ahora tenemos todos más de veinte años, y hacía más de un par de años que no nos veíamos. Unos estamos vislumbrando ya el final de nuestras carreras, mientras que otros están trabajando. Uno trabaja como asesor financiero en una empresa malaya; a los demás nos queda un año para acabar como informáticos, empresarios o periodistas.

El caso es que Ramón se ha enterado de que van a derribar el edificio. Es una pena, por todos los recuerdos que hay allí encerrados. Es por eso que anoche decidimos hacer una última fiesta y subir para disfrutar de las vistas una última vez. Cuando volvamos el año que viene, el hotel abandonado ya no estará, y el hueco que dejará en forma de solar vacío será bastante más reconfortante ahora que hemos brindado por él.

- Un brindis por las aventuras vividas, por la oscuridad sumisa, el hedor a ruinas y las implicaciones morales; que este maldito saco de metal y cemento le pete el culo al diablo cuando baje al jodido infierno.

12 comentarios:

  1. Precioso recuento de recuerdos y aventura en primera persona,
    Un abrazo
    ResponderSuprimir
  2. batallitas de la infancia. Moreno dónde stá dicho hotel? quiero ir, quiero ir!!!
    ResponderSuprimir
  3. En realidad, casi nada de lo que cuento ahí es verdad. Está todo distorsionado y falseado. Si alguna vez os encuentro en persona, os contaré la historia real xD

    Eso sí, el hotel es real. De hecho, es el de la foto. Está en La Manga. Para cuando terminen los examenes me quiero ir allí con Alex y Juanchi. Si quieres venir, por mí no hay problema xD
    ResponderSuprimir
  4. Creo que conozco la historia real del hotel (si es totalmente cierto lo que me contaste sobre tus anécdotas allí xD). En fin, me gustaría acompañarte para despedir al gigante de cemento y hierro, y ser testigo del lugar donde las anécdotas se hicieron leyenda. Asi que ya sabes, avisa. ;D
    ResponderSuprimir
  5. El plan no era ir al hotel, sino visitar el bareto heavy de La Manga, pero si os apetece nos damos una vuelta para verlo xD En cuanto a lo de avisarte dalo por hecho.
    ResponderSuprimir
  6. Mira q he ido veces a La Manga este verano y he dado mil vueltas nocturnas y aun asi me he perdido el Hotel del Terror!

    :( Una aventura mas que no fue.

    En fin, mis mejores deseos xra sus ruinas :)
    ResponderSuprimir
  7. Cada uno tiene sus propias aventuras, y son personales e intransferibles :)
    ResponderSuprimir
  8. No parece real, parece sacado de un libro de digamos... Zafón (espero no te disguste la comparación XDXD).

    Simpre he deseado tener experiencias de este tipo, más nunca pudo ser, sobre todo porque me he movido de un lado para otro constantemente, no llegando a tener amigos de la infancia, aunque eso ya no me quita el sueño.

    Mi madre me enseño una cosa muy importante (oh que bonitooo XD) hay que ver el lado positivo de las cosas, y yo no he tenido esas experiencias de las que tu hablas pero en cambio he visitado más mundo que mucha gente y he tenido otras también my enriquecedoras.

    Viva la especulación inmobiliaria XDXD.

    Saludos Gorgonitas
    ResponderSuprimir
  9. Ah y bonita cabecera. = te vale también para tu recopilatorio.

    Saludos Gorgonitas
    ResponderSuprimir
  10. Como ya he dicho, la aventura que cuento no es real (del todo), pero sí que han pasado cosas parecidas. El hotel existe de verdad allí abajo.

    Yo tampoco he conservado nunca amigos desde la infancia. Tiene sus pros y sus contras. Mis amigos pueden ser menos fieles, pero a lo largo del tiempo se han ido quedando los mejores.

    ¿A qué recopilación te refieres? ¿100 páginas en blanco? No se me había ocurrido, pero podría utilizar el mismo diseño para el libro.
    ResponderSuprimir
  11. -100 Páginas en Blanco- podría ser el título de esas recopilaciones de las que hablamos.

    Que bien podrían ser inventadas XDXD, o ni siquiera tuyas, tal vez experiencias de amigos, o incluso tuyas pero modificadas y adornadas a tu gusto.

    A esa recopilación me refiero.

    No se si te he dicho lo chulo que te ha quedado la cabecera del blog, me recuerda a una serie que vi hace poco, que se emitía por la 5, a las 2 de la morning. Mad Man creo recordar. Trataba sobre un publicista de los años 80 u 90 de los USA. Solo añado que estaba curiosa y muy muy bien ambientada.

    Me centro XD, la presentación dela serie cada vez que empezaba era de el protagonista como una sombra cayendo, y se parecia mucho a tu PnJ.

    Y muchas zenkius por commentarme.

    Saludos Gorgonitas.
    ResponderSuprimir
  12. Pues el libro lleva retraso porque no consigo pasar la portada a .jpg. En cuanto lo consiga pondré el artículo y la dirección para que lo compréis.

    No he visto Mad Men, sólo he oído hablar de ella en el blog de Casciari. Pero la verdad es que es un poco de novela negra xD Quizá piense en cambiarla un poco.
    ResponderSuprimir

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...