- Maestro Sueh Feng -dijo el guerrero-, durante nuestros viajes hemos oído hablar de vuestra sabiduría, y hemos decidido ponerle una pequeña prueba. Tenemos intención de destruir vuestro templo y matar a todo el que se oponga. La única forma de evitarlo es entregándome el objeto más valioso que guardéis en vuestro monasterio. Si lográis convencerme de que el valor de tal objeto supera el valor del resto de vuestras riquezas, os dejaremos en paz.
El maestro, asintiendo con una reverencia, volvió sobre sus pasos al interior del templo y regresó portando entre sus manos el cadáver de un gato que había muerto de viejo, y lo arrojó a los pies del guerrero.
- Este es el objeto más valioso de nuestro monasterio -dijo el maestro.
- ¿Intentáis engañarme?
- Este es el objeto más valioso de nuestro monasterio -dijo el maestro-, porque aún nadie se ha preocupado de ponerle precio.
Todos los habitantes del monasterio de la provincia de Wenchou fueron masacrados, sus edificios devorados por las llamas, y todos sus bienes saqueados. Los cuerpos de los monjes fueron ensartados en picas al pie de la montaña, junto a una señal rota colocada por los hunos, que rezaba:
"EL GATO NO ES"
Todo el que vió la señal y conoció de la historia, alcanzó la iluminación.
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