30 de diciembre de 2009

El origen del ajedrez



Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar a orillas del Ganges, vivía un príncipe muy poderoso que había heredado de su padre y rey una amplia cantidad de territorios; tantos que al príncipe se le conocía como Rey del Ganges, y se le rendía tributo desde lejanos países por la fuerza que acumulaba a su alrededor. Sin embargo, como suele pasar con aquellas personas a las que les dan todo hecho, descuidó sus obligaciones e ignoró por completo su existencia, dedicando su vida a fanfarronear y disfrutar de los placeres del mundo a costa del trabajo de su pueblo.

Debido a esta actitud, el pueblo vivía oprimido y descontento. Los reinos cercanos, al verlo, rompieron las alianzas con el príncipe y se prepararon en armas para invadir sus tierras. Ante la amenaza, el rey se despreocupaba, confiado en las fuerzas de un ejército tan grande.

- Pero has de comprender, alteza -le decían consejeros y nobles-, que sin el apoyo de su pueblo, el de rey no es más que un título vacío, pues sólo el amor de los vasallos garantiza el trono, une a los pueblos, y lubrica a los estados garantizando la permanencia de los que ejercen fuerza y poder.

Habiendo ignorado estos consejos, y viendo que no cesaban, el príncipe comenzó a tomar aquellas palabras como ofensas e insultos, y ordenó la muerte de muchos de sus más sabios matemáticos y filósofos que, imprecavidos, por no cerrar sus bocas se abrieron sus cabezas.

Las noticias de tales asesinatos llegaron hasta su mentor, un sabio persa llamado Sikhsa, que en aquellos días ya no era más que un simple anciano que disfrutaba de la vida contemplativa en las montañas. Muchos de aquellos muertos habían sido amigos y compañeros, y su pérdida le entristeció. Decidió que el príncipe no había aprendido bien de todo aquello que le enseñó en su infancia, y que era su deber terminar el trabajo que había comenzado al maleducar a aquel tirano. Había lecciones que el príncipe debía conocer, pero debía hacerse de tal forma que el príncipe llegase a ellas por sí mismo, de tal forma que no pudiese despreciarlas por venir de otro.

Así fue como Sikhsa pasó un mes tallando piezas de nogal a la luz de la luna, diseñando un juego que construyó sobre las reglas del shatur-anga, al que los árabes conocieron como ash-shataranch y que llegó hasta nosotros con el nombre de Ajedrez. Con él bajo el brazo, se adentró en el palacio y se dirigió al príncipe. "He oído que disfrutas de todo tipo de juegos y diversiones", le dijo, "por lo que quisiera mostrarte este entretenimiento de mi invención". Tras unas rápidas partidas, el príncipe se mostró confuso.

- ¿Cómo es posible -expresó el príncipe- que siendo el príncipe la figura más importante del juego estén sus movimientos tan limitados que apenas pueda atacar o defenderse?
- Eso es -respondió Sikhsa-, porque precisamente los más poderosos acaban siendo los más indefensos cuando no tienen a su lado nadie que les proteja, ya que sin el amor de sus vasallos y soldados los príncipes carecen de ventaja alguna sobre otros hombres. Así, el rey sólo puede atacar o defenderse con el apoyo del resto de fichas del juego.

Observando esta realidad con sus propios ojos, el príncipe comprendió el favor que le habían hecho al guiarle hacia tan gran verdad, y decidió corregir su comportamiento inmediatamente. Buscó el favor de quienes le rodeaban y, gracias a sus servicios, pudo evitar la guerra y mejorar la situación de su abandonado pueblo. Tras ver los resultados de la lección aprendida, el príncipe decidió conceder como recompensa al sabio cualquier cosa que éste le pidiese.

- Es una cosa muy sencilla. Apenas los granos de trigo que llegue a acumular el tablero si, poniendo un simple grano en la primera casilla, se coloca en cada una de ellas el doble que en la anterior. Así, quedaría un grano en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la cuarta, y así sucesivamente.

El príncipe, maravillado por la sencillez de la petición, ordenó que se le ofreciese lo que pedía. Sin embargo, los matemáticos que habían quedado vivos echaron cuentas y descubrieron que el número de granos de trigo que le estaban pidiendo era inconmensurable. En un tablero normal de 8x8 hay 64 casillas. Si cada una tiene el doble de la anterior, se puede expresar como 264, lo cual da como resultado 18 millones de millones de granos de trigo, exactamente 18.446.744.073.709.551.616 granos.

- Para cumplir con tal deseo -respondieron los matemáticos-, haría falta saquear aproximadamente unas 16.224 ciudades, contando con que en cada una de ellas hubiese 1.024 graneros, cada uno de ellos con 174.762 fanegas de trigo, y cada fanega contando con 32.768 granos en su interior.

El príncipe tuvo que admitir, compungido, que las riquezas de todo su extenso imperio eran incapaces para recompensar a su viejo mentor, quien aprovechó la ocasión para regalarle con otra lección cuya evidencia tenía ante sus ojos.

- Los príncipes no sólo han de ganarse el favor de sus súbditos, sino también cuidar que sus más allegados no busquen aprovecharse hasta de sus mejores intenciones para beneficio personal. Entre el desprendimiento y la prudencia está el equilibrio en que ha de situarse un buen rey, para ser amado y respetado y asegurarse el trono hasta que la muerte le lleve. El entretenimiento y la diversión no han de separarse de las virtudes del conocimiento o del arte, pues cualquier habilidad que un hombre pueda entrenar no será tiempo desperdiciado. Este juego de tablero te ayudará a entretenerte mientras diseñas estrategias de campaña. Así te convertirás en un príncipe sensato, amado y respetado, que durará muchos años en el trono siendo útil a su pueblo.

Cuentan que, tras decapitar a Sikhsa por considerar ofensivas sus últimas palabras, el príncipe se convirtió en un gran maestro del ajedrez y duró muchos años en el trono -a veces gobernando con buen juicio, a veces tiranizando- hasta que la muerte se lo llevó. Mientras tanto, el juego se hizo popular, y se extendió por todo el mundo, luchando contra la ignorancia y los prejuicios religiosos de quienes intentaron prohibirlo y demonizarlo.

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