25 de febrero de 2009

Ataque a los fans de Conan


Una compañía neozelandesa llamada Broken Sea Audio Productions se dedicaba desde hace tiempo a producir, para su libre distribución, los audiolibros de Conan el Cimmerio, una saga de seis tomos escrita por Robert E. Howard, que se hizo famosa por las adaptaciones al cómic que hizo Marvel. Hace poco han empezado a recibir denuncias por parte de Conan Propierties International LLC (es decir, Paradox Entertainment), la compañía que posee los derechos de autor sobre este personaje.

Las obras de Robert E. Howard son de dominio público (el autor se mató de un disparo en su coche en 1936 tras la muerte de su madre, sin dejar esposa ni hijos), pero Paradox Entertainment posee los derechos sobre la marca registrada de Conan. Por ello, están intentando demandar a un grupo de fans por difundir una obra que es de dominio público.

En Agosto de 2008, esta misma compañía les avisó de que el uso del logotipo de Conan en la promoción de sus audiolibros era ilegal, por lo que podían ser demandados. BSAP retiró la marca de los audiolibros, y todo parecía ir bien hasta anteayer, cuando Paul Mannering recibió otra carta de la CPI (que podéis leer aquí) avisándoles de que podrían tener problemas, al estar ofreciendo su producto en un dominio punto com, disponible para su descarga en cualquier parte del mundo.

La respuesta no se ha hecho de esperar: los fans que llevaban la página han retirado los audiolibros que habían realizado sobre las obras de Howard y han anunciado que no realizarán ninguno más hasta recibir algún tipo de asistencia legal.

23 de febrero de 2009

El día que se convirtió en un dios

- Acabo de percatarme, compañero, de que un vagabundo desprevenido ha entrado en los terrenos de nuestra propiedad. Camina cubierto de harapos con cara de asustado, aunque no parece peligroso. Propongo que le acojamos y le cuidemos hasta que se restablezca para que esté en perfectas condiciones cuando nos cuente su historia.
- Propongo que le matemos y le descuarticemos para estudiar el funcionamiento de sus órganos vitales.
- Ahora que le has disparado, ya no parece tan mala idea. Has tenido buena puntería, compañero: justo entre ceja y ceja. No hay que desperdiciar una sola oportunidad de aumentar nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. La inteligencia y la sabiduría han de ser nuestras mejores apuestas para sobrevivir en este universo hostil y despiadado. Nuestro vagabundo es buen ejemplo de ello. ¡Observa a qué destino le ha llevado su irresponsabilidad mientras le desnudas y le abres la cavidad torácica! Los ojos hinchados y desorbitados, los labios perdiendo ya la sangre que les irrigaba y les daba volumen y vida. Las mejillas se tornan pálidas como el vientre de la luna, y los músculos se contraen aferrados a la existencia. Costará arrancarle esa botella que lleva agarrada en su mano derecha. Propongo que analicemos su contenido y busquemos a la persona más adecuada para guardarlo.
- Yo propongo que nos lo bebamos esta noche mientras nos comemos la grasa del cuerpo.
- Aunque siento curiosidad por los efectos que puedan deducirse de la ingestión de un líquido tan extraño, me contendré de probar tan sólo una gota. Eso sí, me gustaría que me respondieses a algunas preguntas. ¿Qué sabor tiene?
- Avinagrado.
- ¿Sientes algún efecto extraño?
- Maldita sea, creo que me estoy convirtiendo en un dios.
- ¿Cómo es eso posible?
- Mi mente está comenzando a abrirse a los secretos de la existencia. Me está siendo revelado el conocimiento global de todo lo que ha existido o existirá jamás, así como el poder de cambiar las reglas que lo rigen escapando a mi propiop destino determinista.
- Es éste un caso singular de übermensch, sin duda. Todos los manuales de mi biblioteca indican que se ha de cometer seppuku antes de que la transformación sea completa. La omnisciencia puede afectar al centro del dolor del cerebro humano, catapultando a sus víctimas a un destino peor que la muerte en el que, como inmortales, sólo pueden observar agonizantes cómo la eterna corriente de información bruta y autorreplicable elimina cualquier vestigio de pensamiento independiente. ¿Quieres que te preste un cuchillo?
- No, no. Espera.
- ¿Qué ocurre?
- Me encuentro bien.

16 de febrero de 2009

El Relato Perfecto

Alonso Melgares quería escribir el relato perfecto. Éste era el sueño que había impulsado toda su vida. Por alguna razón que desconocía, deseaba con todas sus fuerzas encontrar la combinación exacta de palabras que, puestas sobre un folio en blanco, transmitirían a aquél que lo leyese todos los sentimientos y emociones con los que la vida le había imbuido. Era el sentido de su vida. Su meta. No sabía por qué ese pensamiento estaba ahí, pero le obsesionaba hasta el punto de ser incapaz de realizar ninguna tarea que no fuese en aquella dirección.

Durante los últimos cincuenta años que Alonso había pasado escribiendo, había aprendido treinta idiomas –de los que había inventado cinco- y había estudiado todas las ramas de la filología. Las teorías de la comunicación no tenían ningún secreto para él. Tampoco se le escapaban las grandes obras de la literatura universal: el legado de las personas que más cerca habían estado de redactar al fin esa mítica narración.

Encerrado como siempre en su cuarto, con la nariz rozando los pliegues de un tomo gargantuesco, leyó una frase que le recordó a otra, escuchada mucho tiempo atrás: “Si un hombre fuese capaz de describir su propia vida, al completo, y con todo detalle, sería sin duda la obra más grande que jamás se hubiese escrito”. El contexto de tal sentencia estaba ya olvidado, y aunque él no lo sabía, su continua obsesión por el relato perfecto provenía de ella.

Un año después, fue presentado ante un auditorio como el señor Melgares. Aquella iba a ser la presentación de un debate sobre literatura. Sin embargo, Alonso había conseguido redactar al fin el relato perfecto, y quería ponerlo a prueba. Aquellas cinco páginas contenían el fruto de su existencia. Preparado para cumplir su gran sueño, con los nervios empezando a aflorar, carraspeó un poco y pasó la primera página.

En su torpeza, Alonso golpeó el vaso de agua que le habían servido para la presentación. Todo su contenido cayó sobre los folios que llevaba. Se los llevó a un lado, luego al otro, y entonces empezó a limpiarlos con su camisa, asustado, y gritando de terror al comprobar cómo toda la tinta había desaparecido, y estaba ahora en su ropa.

Alonso salió corriendo de la estancia y no se supo nada más de él en varios meses. Tras ese tiempo, apareció colgado de una soga en una lejana habitación de hotel. En su bolsillo sólo había una nota: “No pude recordar”.

12 de febrero de 2009

Declaración Universal de los Izquierdos Humanos

A veces hay que mirar las cosas desde un punto de vista diferente. La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue redactada por la ONU en 1948. Ojalá se respetasen esos derechos más de lo que se respetan hoy en día. Podéis acceder al texto original aquí.

Descargar Declaración Universal de los II. HH.

7 de febrero de 2009

Paradysso en pdf

Aquí tenéis mi relato "Paradysso" en pdf, gratis en descarga directa.

4 de febrero de 2009

La Divina Tragedia (Parte V)

Se recomienda empezar por la primera parte.


El instituto se convirtió en una estéril caverna devoradora de tiempo. Un país de liliputienses en el que me había quedado solo; un atolón descarriado durante tres años. Destacaba demasiado.

Decidí aplicarme durante unos meses y sacarlo todo. Quería escapar de aquellas cuatro verjas de metal, de aquellas nubes negras que jamás abandonaron la vieja escuela. Lo conseguí, junto a un puesto de fontanero, y ya las cosas nunca fueron lo mismo.

Bárbara me enganchó una de las noches que salí de fiesta y me enseñó lo que es follar. Luego me dijo que era puta. No quise volver a verla después de pagar, pero lo cierto es que acabé repitiendo con muchas otras.

En cierto momento me pregunté qué podría hacer para vivir mejor. Los placeres requieren dinero, y no sabía de dónde sacarlo. No se me ocurrió otra cosa que ser actor. Me dijeron a dónde tenía que ir para presentarme a un casting. Me apunté el sitio y lo llevé en un papel en mi bolsillo durante toda la semana.

Aquí es donde empieza mi corta carrera en el mundo de la farándula. Pasándome los días con los colegas, ilusionado con la audición, e imitando a personajes famosos del mundo del cine.

De camino a la audición, me encontré a un chaval que conocía. Él llevaba porros y yo llevaba cerveza, así que nos sentamos en la puerta y estuvimos esperando. En el interior, la cola era muy larga, por lo que pillamos más cerveza y nos fumamos otro porro. Cuando ya quedaba poca gente, yo apenas era capaz de mantenerme en pie.

Me planté delante de aquél par de tipos sin ser capaz de leer lo que ponía en el guión. Supuestamente tenía que hacer como si estuviese enfurecido, y discutir con la chica que tenía delante, pero me daba la risa. Sin embargo, ella lo hacía muy bien. Se enfurecía tanto que daba miedo, y los escalofríos me subían por la espalda como témpanos de hielo. Así, de repente, vomité.

No le di a la chica de milagro. Lo siguiente que recuerdo es que me tenían fuera de la sala y me estaban humedeciendo la cara con toallas húmedas. Habían llamado a la ambulancia. Les aparté y me fui al baño. Sólo me hizo falta beber dos toneladas de agua, y luego estuve lo bastante bien para salir corriendo y no tener que dar explicaciones a los enfermeros.

La verdad es que la vida del gorrón es una buena vida. Consiste en tener muchos amigos. A la gente le suelen sobrar muchas más cosas. Todo el mundo vive con más de lo que necesita, y el resto lo tiran o lo regalan. Si tienes a alguien a tu lado contando chistes, no te molesta darle el sexto litro de cerveza, ni el quinto porro, ni la cuarta raya de coca, ni la tercera jeringuilla. A mí me gusta aprovecharlo todo.

Ahora que estoy aquí tumbado, en una oscura habitación, descansando como los dioses tras crear mundos, miro hacia atrás y me doy cuenta de que nunca he hecho nada bueno por nadie. Ni siquiera por Carolina. Siempre sido un egoísta, un cabrón, un hijo de puta aprovechado que se ha servido de la bondad y el talento de las personas que le rodean para acumular unos pocos placeres efímeros.

Hoy acabo de mentirle a una persona que conocí hace años. Le he dicho que estaban a punto de echarme de mi casa porque no tengo dinero. Ya me echaron de casa y dejé el trabajo, pero conozco suficiente gente como para nunca quedarme en la calle, para nunca pasar frío. Me ha dado suficiente para estar colocado hasta mañana, ensimismado mirando al vacío.

Cuando las paredes se extinguen en la lejanía y todo se vuelve blanco, encuentro mi sitio. Encuentro ese lugar que todos sueñan y ninguno alcanza, pese a merecerlo. El deportivo rojo rugiendo al amanecer, con dos guiris pechugonas restregándose contra mis brazos. El viento mece mis cabellos y la felicidad se convierte en un objeto. Puedo cogerla. Puedo palpar ese haz luminoso que flota frente a mí e introducirlo en mi pecho, para sentirme lleno, repleto.

Puede que al final del camino haya un acantilado. Puede que mi coche se desplome por él y acabemos todos envueltos en un amasijo de metal y sangre. Mis ensoñaciones y yo, farfullando moribundos algunas palabras de sabiduría eterna que creemos le solucionarían la vida a cualquiera.

¿Qué importa sufrir los estertores de la muerte, quizá un segundo, quizá un año, si se atesora por un instante lo que otros tardan años en conseguir? Ellos también lo pierden todo con rapidez. ¿Dónde está la justicia que esperabais de este mundo? ¿Qué más queréis teniendo heroína?

Durante años trabajáis, durante un instante disfrutáis, y luego os volvéis a pasar años compadeciéndoos. La heroína acelera el proceso. Trabajas un instante para disfrutar unas horas, y luego sólo sufres un par de días. Vuelvo a introducir la jeringuilla en la vena. Sigue abierta, deseosa de recibir lo que le ofrezco. Deseosa de vivir y morir, sin descanso, hasta que se rompa el tiempo.


FIN

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