El Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia (en adelante, CEUM), organizó en diciembre de 2008 unas jornadas de representación estudiantil. Estas jornadas se venían realizando desde hacía años en albergues de poco precio, pero con la presidencia de Germán Teruel, este gasto se disparó. Eligieron para realizarlas el Hotel Don Juan de Águilas, de cuatro estrellas, gastándose en la actividad cerca de 12.000 euros, como quedó registrado en los registros económicos de la universidad. Las jornadas podrían haberse celebrado en el paraninfo de la universidad con un gasto casi nulo, ya que en él se poseen todas las infraestructuras necesarias. El resultado de las jornadas fue el despilfarro de la subvención recibida para realizarlas, lo que habría reducido el presupuesto del resto de actividades a las que estaba destinada: elaborar un plan de información sobre Bolonia y editar un número de la revista UMUprisma.Cabe destacar que desde el CEUM no hubo oposiciones oficiales frente al avance del plan Bolonia, pese a la movilización que se pudo observar en otras universidades del país. De hecho, se organizaron charlas de concienciación en las que se ensalzaron las bondades de este plan, en las que no se dejaron escuchar voces contrarias. Pese a varias peticiones, el CEUM también se negó a organizar un referéndum para conocer la opinión de los estudiantes sobre el tema: defendieron la postura del rectorado de implantar el plan incondicionalmente y en el menor tiempo posible.
Para terminar, el presidente de la comisión de infraestructuras del CEUM, Damián Serrano Martínez, grabó sin su consentimiento a un empleado de la UMU, deficiente psíquico, con intención de burlarse de él. El video de su burla se hizo público en el portal YouTube, del que fué más tarde retirado por el mismo Damián, al enterarse de la ilegalidad de sus actos. Se ha mostrado más tarde culpable de los hechos y ha expresado su arrepentimiento. Informada del caso la cúpula del CEUM, no se tomó la más mínima medida contra él, ni se le exigieron responsabilidades de ningún tipo.
El alumno José Mateos Martínez, estudiante de doctorado, ha venido denunciando estos hechos los últimos años, ya sea mediante eventos en Tuenti o mediante discusiones en el foro que administra (Tribuna del Jurista). Hace poco se presentó ante el rectorado una denuncia por verter expresiones altamente injuriosas contra este órgano, considerando como tales "cueva de ladrones", "títeres y titiriteros, capos y subcapos, mentes maquiavélicas y peleles cegados por la ambición", "su naturaleza servil y traidora" o "estos sicarios del poder, estos canallas, esta mafia que apuñala por la espalda los sueños de los universitarios". Durante el proceso, se le ha negado a José Mateos la petición de prueba propuesta (documentación relativa a la financiación de las jornadas antes mencionadas) y se le ha aplicado un reglamento de 1954. En la propuesta de resolución no se cuestiona la veracidad o no de las acusaciones, sino que se centra en si fue correcta la forma en que sus críticas y valoraciones fueron expresadas, resolviéndose en el caso contrario y aplicándose un expediente académico acompañado de la pena de doce meses de expulsión de la universidad, lo que incluye la pérdida de matrícula. Agrava el caso el que las declaraciones se produjesen con clara intención despectiva, con ánimo de ampliar en todo lo posible su difusión, y con repetición constante.
Esta cuestión, junto a una recolección de firmas en la web para evitar su expulsión, ha llegado a portada de páginas como A las barricadas o Kaos en la red, en las que se remarca la injusticia de que un alumno sea expulsado en el ejercicio de criticar acciones que consideraba inapropiadas para su universidad.
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