15 de enero de 2010

¡Muera la inteligencia!

Este fragmento pertenece a un comentario de texto para la asignatura Teoría e Historia del Periodismo de la UCAM, reescrito para publicarse en este blog. El trabajo completo lo podéis encontrar en nuestra red social Somosdeperiodismo.com

En octubre de 1936, el general Millán Astray, que se ocupaba de la delegación de Prensa y Propaganda de los franquistas durante la Guerra Civil, visitó a Unamuno en la Universidad de Salamanca y recitó un discurso con motivo del Día de la Raza (hoy renombrado como Día de la Hispanidad). En este discurso, se refirió al País Vasco y a Cataluña (Unamuno era vasco) como los cánceres de España, y a la sublevación como una cruzada para devolver a España su religión católica. Cerró el discurso gritando "¡Viva la muerte!" y "¡Muera la inteligencia!". El discurso debió sentar mal a Unamuno, que había contribuído económicamente a la causa, pues su intervención la cerró dirigiéndose a Astray y diciéndole:

"Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."

Unamuno fue puesto bajo arresto domiciliario y murió el último día del año. Astray aprovechó su estancia en Salamanca para, ya de paso, fundar Radio Nacional de España. Se cuenta que obligaba a los periodistas a ponerse firmes cada vez que tocaba el silbato, aunque hay que entender que la mayoría de ellos eran militares metidos a periodistas.

Millán Astray se mantuvo en la delegación hasta 1938, y le fue restituido el mismo cargo una vez montado el régimen. Allí se quedó hasta la década de 1940, en que tuvo que marcharse a Lisboa para evitar el escándalo de enamorarse de la mujer equivocada.

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