No, leer no es divertido. No, leer no es beneficioso para los intereses que lentamente han ido creando en ti. Leer es difícil. Leer cuesta trabajo. Y la mayoría de las veces no es nada gratificante. En ciertas ocasiones es doloroso. Hay momentos en que las palabras impresas parecen clavarse como cuchillos en las pupilas y en el corazón. Pero ellos insisten con la misma cantinela. Lentamente, para que la realidad se adapte a sus pifias, han ido desterrando de tus aulas los libros más peligrosos, aquellos que te pueden quitar el velo de la mirada, y los han sustituido por otros mucho más inocuos...
Carta a un alumno de Bachillerato o por qué no debemos leer El Quijote, en Deseducativos.
Cuando yo estuve estudiando el Bachillerato me sorprendió bastante que los profesores no nos mandasen leer ninguno de los libros que estábamos estudiando. Creo que fui de los pocos que se buscó los libros por su cuenta, y me devoré El Quijote, El lazarillo de Tormes, El Buscón y unos cuantos más. En cierto modo creo que eso hizo los libros más interesantes, pues sabía que ni era ninguna obligación ni tenía un tiempo determinado para acabarlos. Incluso podía dejar de leerlos cuando quisiese, como me pasó con el Amadís de Gaula: fui incapaz de soportar apenas un cuarto del libro, y gracias a eso comprendí por qué Cervantes los había criticado tanto.
El problema que tienen muchos de los alumnos hoy en día es que ven la lectura como una obligación y no disfrutan de ella. A mí me encanta leer y creo que nunca he tenido ese problema, pero si en lugar de estudiar para la selectividad (yo en Bachillerato no escuché otra cosa) buscáramos algo más interesante... ¡cómo cambiarían las cosas!
ResponderSuprimirNo se trata de decirles que están obligados a leer un libro. Lo que hay que hacer es hablarles del libro e interesarles, para que lo cojan por su cuenta. Pero claro, lo primero es más fácil, y si pagan igual...
ResponderSuprimirNo estoy de acuerdo. A mí, los libros me han enseñado más que mis propios golpes, aunque éstos, en el fondo, no me hayan evitado los que me tocaban. Pero, ¿ cómo no sentirse identificado con el famoso "Llamadme Ismael." de Moby Dick, o más modernamente, " No era el hombre más honrado. Pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio.."?
ResponderSuprimirYo disfruto horrores leyendo las desventuras de Jack Aubrey y Stephen Maturin, de cómo dos amigos son capaces casi hasta de batirse por un aletear de ojos de una mujer, lo cual, me recuerda la famosa frase de Pérez- Reverte, sobre que no hay abismo al que hombre no asome, si hay mujer hermosa de por medio. No, amigo, la lectura no la ambiaría ni por tres kilos de Ducados...
Pues entonces estás de acuerdo, que eso es lo que digo en el post xD
ResponderSuprimirLeer tampoco tiene por qué ser una experiencia maravillosa. A veces se sufre, viendo a Alonso Quijano, cuerdo y postrado en la cama, o a Gregor Samsa impotente y desubicado sin razón. A veces un escritor se aventura a retratarte a Quevedo, y no te cuadra, o Stieg Larsson te parece desesperante y te obliga a arrojar el libro. Quizá una de las mujeres de Kundera te transmite la desesperación al ver cómo su mundo se rompe al violarla un soldado disidente. A veces descubres quién es el asesino antes de tiempo, y a veces el asesino eres tú mismo.
Leer no es siempre una experiencia agradable, pero siempre aprendes algo. Esta mañana he aprendido de Sherlock Holmes de dónde viene el significado de las siglas K. K. K., y el otro día aprendí de Baudelaire cómo cortar una piedra de hachís. Quizá no sea algo especialmente útil en la vida, pero merece la pena. Soy de esas personas que piensan que todo lo que sabes al final importa.