Varios estudios biológicos demuestran que si metemos un sapo en un recipiente con la misma agua de su charca, permanece inmóvil mientras calentamos el líquido. El sapo no reacciona ante el aumento gradual de la temperatura ni a los cambios de ambiente; muere cuando el agua hierve, hinchado y feliz. Sin embargo, si metemos otro sapo en ese recipiente con el agua ya hirviendo, salta inmediatamente fuera. Medio cocido, aunque vivo.Esta anécdota es claramente apócrifa, empezando porque si arrojas una rana a una olla de agua hirviendo, ésta estará muerta antes de que le dé tiempo a reaccionar. Aunque incrementes el calor gradualmente: en cuanto nota el calor, intenta escapar. Es cierto que hay un estudio biológico sobre eso (del s. XIX), pero la rana que se quedaba quieta en el agua calentada gradualmente tenía el cerebro extirpado.
La parábola, por supuesto, no es original. Ya apareció en el best-seller "¿Quién se ha llevado mi queso?", de Spencer Johnson, y unos años antes en "The Story of B", de Daniel Quinn. También está en "La Huésped", de Stephenie Meyer. Se utiliza para ejemplificar cómo de difícil es percibir los cambios que suceden gradualmente en la vida, o en la forma de ser de una persona.Al principio, cualquiera podría creerse a sí mismo incapaz de realizar algún acto aborrecible, como el asesinato. Sin embargo, una serie de cambios graduales nos pueden llevar a esa situación. Pensemos en el régimen nazi. Ron Jones, siendo profesor de secundaria en California, se vió incapaz de explicar a sus alumnos cómo era posible que los ciudadanos alemanes permitiesen a su gobierno exterminar a millones de judíos, así que decidió mostrárselo. Si pasas por el suficiente número de pasos intermedios, puede llegar a parecer justificable el asesinar miles de niños en cámaras de gas.
Se empieza con una fuerte disciplina, fomentando el respeto a la autoridad y creando un sentimiento de grupo y unión. Este grupo, al centrarse en sus aspectos comunes, tendrá menos reparos en condenar lo diferente, y acabará llegando a tolerar los prejuicios contra lo que percibe como raro: el racismo, en definitiva. A esto se le une glorificar el patriotismo, contar con líderes carismáticos y la necesidad humana de tener respuestas fáciles y soluciones rápidas a sus problemas. Cada pequeño peldaño en la escalera parece insignificante por sí mismo desde la posición en que uno se encuentra, pero al final uno acaba siendo capaz de permitir el genocidio o de incluso tomar armas para asesinar uno mismo. Matar niños sólo parecía algo monstruoso antes de que te explicasen lo necesario que era.
El experimento de Ron Jones tomó el nombre de "La tercera ola". Al final de una sola semana, había creado un grupo organizado de neonazis de cerca de 200 personas, y tuvo que poner fin a su experimento antes de que se le fuese completamente de las manos. Existe una película que narra las fases del experimento.
En todo momento sabes que está mal asesinar, pero siempre es fácil justificarse a uno mismo una pequeña transgresión de principios. Con cada transgresión, nuestros límites se alejan y se diluyen cada vez más, y pueden llevarnos a cualquier comportamiento. Si nos encontrásemos con nuestro yo de hace veinte años e intentásemos explicarle algunas de las peores decisiones de nuestra vida, no podría creerse cómo hemos llegado a tomarlas, aunque en ese momento pensásemos que estábamos haciendo lo correcto.
Un guardia personal de Hitler, a Hitler:Esta capacidad del ser humano para superarse a sí mismo en los crímenes tiene también su beneficio: la superación en el altruísmo. Es lo que permite a las personas trabajar siempre un poco más para el bien común. Si has dado el paso de reciclar agua, será más fácil reciclar luego el plástico, el metal o el vidrio. Si has pasado una noche entera intentando solucionar una ecuación o terminar una novela, luego será más fácil pasar dos o tres noches en vela dedicado a empresas parecidas. Es el siguiente paso lógico, y al ser tan pequeño es más fácil abordarlo. Así el ser humano puede alcanzar comportamientos y crear obras que jamás habría podido soñar en un principio, mediante pequeños pasos y pequeñas concesiones.
- Señor, sé que está creando un futuro mejor para Alemania y para el mundo, y no es mi intención dudar de los fundamentos de nuestro partido pero, ¿no le preocupa que haya tantos viajeros temporales apareciendo de la nada para intentar asesinarle?
Una serie de pequeños cambios pueden suponer un cambio muy grande.
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